La Luz entre tus Velas

Hoy te deseo como a diario lo sigo haciendo,

con tus olores sutiles y cielos de policromía.

Hoy te recuerdo tan hermosa como siempre,

en aquellos abrazos que a volar me ponían.

Hoy te me has hecho más distante que nunca,

y te pienso con intensidad por ser éste, tu día.

Pero qué importa cuán lejos te encuentres hoy,

pues nunca habrá fronteras entre tu sonrisa y la mía.

Hoy he lanzado en cada fuente mil monedas,

pidiéndole al cielo que te dé una larga vida.

Deseando que los caminos se hagan cortos,

para llegar caminando a tu puerta raída.

Deseando encontrarte de casualidad un momento

únicamente para guiñarte el ojo con picardía.

Deseando darte un beso con amor profundo

como el que contuve aun sabiendo que te ibas.

Deseando sentir tu piel desnuda hasta los huesos,

reviviendo la pasión de una bestia que dormía.

Deseando mudar el cielo a tu cuarto,

y así verlo atardecer haciéndote mía.

Deseando despertar enredado en esas manos,

todo desparramado en tu cintura de felina.

Deseando ser quien encienda tus velas,

con destellos fulgurando en tus pupilas.

Deseando ser la luz entre tus velas,

que me soples con tu aliento de alegría.

Y deseando que en ese preciso instante,

desees repetir cada verso de mi poesía.

¿Cómo hacerle el amor a la vida?

A la vida hay que tomarla
por la cintura y besarla con sueños,
hacerle tatuajes de dicha
sobre su espalda de nardos.

Hay que tupirla de caricias en la oscuridad,
hay que decirle que todo estará bien,
hay que hacerla sentir perfecta.
Hay que estimular los muslos
de su bondad con el canto del alma.

A la vida hay que mantenerla enamorada
hay que darle ilusiones en la cólera,
estrellas en la angustia.
Y desnudarla en la adversidad.

A la vida se le seduce
con el perfume de la luz,
se le enamora aunque se resista,
nosotros seremos de ella
su delirio y su presencia sin demora.


Fuente| Cultura Colectiva